Mourinho, ese gran motivador.

Escrito por A.B. Zamora el 19 de septiembre del 2011. Archivado en Ligas españolas

Mourinho, ese gran motivador

Guardiola tiene que estar encantado con el trabajo que le facilitan desde Madrid, los periodistas y Mourinho. Por un lado el entrenador blanco, que día sí, día también, cuestiona los méritos culés, haciendo sangre en cuanto se le presenta la oportunidad. Es una obsesión, un juego sucio que termina dándole la espalda porque nada consigue.

Por otra parte, un sector del periodismo que se encarga de seguir la línea del técnico portugués como si de un ayatola se tratase, no existe la ética periodística para unos profesionales que hacen de un plató de televisión un lugar de debate vulgar y soez al más puro estilo de la prensa rosa, donde el todo vale se convierte en el pan de cada día.

El resultado de este coctel es el alimento del que se nutre la escuadra azulgrana, cuando se apaga el hambre de victorias, cuando asoma la confianza y el sosiego, siempre hay algo que les recuerda que su capacidad y sus méritos se encuentran bajo sospecha. La motivación que espolea a este equipo, no es mérito de su entrenador sino demérito del enemigo, algún día Guardiola tendrá que agradecer a Mou el trabajo que le ahorra.

Los ocho goles que endosó el Barsa a Osasuna son en parte, el resultado de la rabia contenida. A este equipo solo se le pueden escapar los partidos por falta de tensión y exceso de confianza, mientras esté Mourinho en el Madrid será difícil que esto ocurra, nadie como él para motivar al enemigo.

Ayer los blancos se dejaron los tres puntos en el Ciutat de Valencia ante un Levante aguerrido y voluntarioso. Los merengues volvieron a hacer gala del estado de nerviosismo y el espíritu guerrero en el que están sumidos. La escuadra de Mou no logra establecer la diferencia entre la actitud que es necesaria para hacerse valedora de la victoria y la acritud, que es lo que obliga a muchos de sus jugadores a contravenir las reglas. El resultado de esta mezcla, se convirtió en su propio veneno, Khedira se auto-expulso y dejó a su equipo con diez, circunstancia que no desperdició su rival. En rueda de prensa, Mou volvió a culpar de los males de su equipo al árbitro y sorprendentemente a Khedira, del que dijo que había caído en la trampa del rival, una vez más se exculpa de sus errores y se los carga a los demás.

Si hay algo de lo que no cabe duda, es de la capacidad de liderazgo del técnico portugués, un hombre seguro de sí mismo, con las ideas claras, equivocadas o no, pero sin titubear en ninguna de sus argumentaciones. Una persona capaz de convencer a las masas de conspiraciones y enredos varios. Alguien al que no le discuten ni los jugadores más descontentos, aquellos que habiendo logrado la plenitud y saboreado la más absoluta de las victorias, están sumidos en el ostracismo. No cabe duda que Mou es un entrenador especial con un problema especial, su ego. Ese ego que alimenta la rabia de su enemigo y que le impide ser feliz o por lo menos parecerlo.

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Comentarios (2)

  • Cristina B.
    20 septiembre, 2011 a las 22:25 |

    Menos mal que tenemos a Mourinho en España. Si no fuera por él, la Liga sería más aburrida de lo que ya lo es con el único aliciente del mano a mano del Barcelona y el Real Madrid.

  • Ignacio G.A.
    22 septiembre, 2011 a las 17:42 |

    El ego nos permite saber que hay otros medios más adecuados de ventilación de nuestra frustración. Mou no interpreta, Guardiola tiene mascara.

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