La esperanza de una afición

Escrito por A.B. Zamora el 02 de enero del 2012. Archivado en Ligas españolas

La esperanza de una afición

¡Cholo, Cholo, Cholo! ¡Cholo Simeone! Este fue el grito de guerra del seguidor rojiblanco en tiempos pretéritos, un alarido de felicidad, lo recitaban como si de un mantra se tratase, era una simbiosis perfecta entre jugador y afición.

El cholo siempre fue un líder en el campo y fuera de él, un pelotero de raza, comprometido con la causa Atlética. Nunca se amilano ante la adversidad, despertaba la furia de sus compañeros y enfervorecía a la afición, fue el pilar de un Atleti campeón.

Ahora corren otros tiempos, el contexto es diferente, la casa está en ruinas y la reconstrucción se presume complicada. No solo es un problema de entrenador, es algo mas profundo, se vive en un clima de auto destrucción, desanimo y nostalgia que no deja vislumbrar la luz al final del túnel.

Toda escuadra debe poseer una identidad, algo que le diferencie del resto, pues bien, aquí no hay nada. No hay actitud, no hay rabia, no hay deseo, por eso la afición ha elegido al cholo. Un entrenador cuyo discurso es, “el esfuerzo no se negocia” solo puede que generar confianza e ilusión.

El problema de Simeone es que se encuentra un club sin orden ni control, es el caos dentro del caos, se pasa del cero al infinito de forma misteriosa, nacen proyectos con la misma facilidad con la que se despacha a los entrenadores. Se venden jugadores importantes en momentos críticos, se juega con los sentimientos del aficionado sin pudor alguno, no hay límite al despropósito.

Todo esto genera desconcierto y pasividad, los jugadores así lo reflejan sobre el campo. Se han perdido los valores que hicieron grande a esta institución, por eso la afición soñaba con Luis Aragonés o el cholo Simeone. Nadie mejor que ellos para enderezar el rumbo, para trabajar en el corazón de los jugadores y poner las cartas sobre la mesa, para dar un puñetazo de rabia y orgullo.

El Atleti tiene plantilla para mirar desde arriba, de eso no hay duda, solo hace falta aislar al equipo de la ineptitud de sus mandatarios y empezar a creer. No será fácil, pero el Atleti para bien o para mal es sorprendente y mientras se vive, siempre existe la esperanza.

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